Liposucción

A todos nos pasa por la cabeza de vez en cuando, arreglar esos detalles de nuestro físico, menos favorecidos por la naturaleza. Por fortuna, en estos tiempos, someterse a una cirugía que nos embellezca la nariz, nos arregle los pabellones de las orejas, o de plano, nos ayude quitándonos unos cuantos gramos (o kilos) de los depósitos del cuerpo, ya dejo de ser un cuento de ciencia ficción o un sueño exclusivo para artistas de cine.


A veces por vanidad, pero a veces por cuestiones de salud, hay que acudir al cirujano plástico, para que nos dé una "Manita de gato", pero antes de iniciar esta aventura, es bueno tener a la mano la mayor parte de información posible, para evitar riesgos.


Aunque existen varias técnicas para la liposucción, la más usual es la técnica húmeda, la cual consiste en inyectar un líquido con medicamento que provoca que los vasos sanguíneos se cierren, evitando así el sangrado excesivo y permitiendo al médico extraer mayor cantidad de grasa del cuerpo del paciente. Quienes no tienen flacidez, quienes más que todo desean resaltar un contorno corporal, son los mejores candidatos para la liposucción. Y es que esta operación no busca curar la obesidad o el exceso de peso, sino simplemente esculpir el cuerpo.


Son las mujeres quienes más grasa acumulan por su metabolismo. Es por ello que la mayoría de los pacientes de los cirujanos dedicados a la liposucción son damas.


¿Quiénes no son candidatos?


Se debe hacer un estudio detallado de cada uno de los pacientes que desean someterse a esta cirugía. Debe existir una comunicación excelente entre doctor y paciente; Lo más importante es saber qué es lo que el paciente desea, cuál es la información que tiene, y qué orientación previa ha recibido, pues muchas veces llegan asustados al consultorio.
Ademas se tiene que conocer al pie de la letra el expediente médico de los candidatos, si son diabéticos, hipertensos, o si son alérgicos a algún medicamento. Las personas que tienen problemas emocionales, no son candidatos.